La luz al final del túnel

31 07 2007

Contra todo pronóstico, la encargada de relaciones internacionales de la universidad de Estocolmo -alias Caroline- respondió a mi reclamo histérico anoche a eso de las 10 y media. He sido informada de que puedo buscarme a alguien que coja mi llave por mí, lo que me ha arreglado bastante el plan. Rosa (véase Caos) llega sabiamente un día de labor, así que ahora sólo nos queda saber si va a poder llegar a tiempo antes de que cierren la oficina. Si no llega, empezaré a creer en el destino. La otra señal que recibí ayer fue la muerte de Ingmar Bergman que, bromas aparte, fue un buen director de cine (y sueco, de ahí que lo mencione).





La Primera Gran Liada

30 07 2007

A cinco días escasos de partir hacia lo desconocido, la coordinadora del cobijo estudiantil me manda un email diciendo que tenemos que organizarnos para llegar en días de labor, ya que los fines de semana no hay ni Dios en las oficinas y por lo tanto nadie puede mirarnos mientras cogemos nuestra llave y firmamos el contrato del apartamento. Así que, tras el crujir de dientes y el rajar de las vestiduras, he hecho saber a Christina -la coordinadora, que como es sueca la C va seguida de H- que yo llego un sábado.

Esperemos que al menos, como en otros países, se dignen a cobrar una pasta (en coronas suecas, que impone más) al inocente estudiante erasmus -que nada tiene que ver con los pilotos de Spanair o con quien ponga las fechas- el favor de bajar a la calle con la llave de las pelotas, que por otro lado tengo todo el derecho de recibir dado que he pagado todo el mes de agosto.

Esto de organizar el viaje y después establecerse está poniéndose tan difícil que ya me estoy imaginando al bedel de Kungshamra como final boss, fregona en mano, enfrente de la puerta de mi habitación.





Seis días

29 07 2007

Se me acabaron las excusas para no pensar en mi nebuloso futuro intercultural. Queda menos de una semana para estar maleta(s) en mano y DNI en dientes esperando al avión, envuelta en una histeria que empieza a hacerse patente. Sólo espero que, después de tanto papeleo, fotocopia de carnet, notas medias y reservas aún no confirmadas, no le toque estrellarse a ninguno de los dos aviones. Al menos que no se pongan en huelga. Queridos empleados de Spanair, aguantad currando hasta el 5 de agosto, por favor.