Atiendo, al fin, la petición popular (de Wakka) de ver el desastre de mi cocina. Afortunadamente, todo ha cambiado.
Primer momento de histeria.
La campana.
Matthias observando el desastre (nótese la mierda en el techo).
Los restos de la lata.
Lata incrustada por su propia fuerza de despegue.
Perímetro precintado con notas de precaución.
Caldo de cultivo habitual (no tiene que ver con la lata, pero tenía que ponerlo).
Ahí está el poder de la imagen.










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